Cómo aumentar la motivación en el snooker

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Si quieres triunfar en el snooker, debes estar motivado para entrenar con regularidad y para afrontar los torneos con hambre. Sin embargo, no siempre es fácil encontrar esa motivación. La realidad del snooker en España es que hay muchos condicionantes que invitan a tirar la toalla, pero yo siempre prefiero ver el vaso medio lleno y pensar en el potencial que tiene este deporte. Por eso creo que puede ser interesante dar unas pinceladas sobre cómo puedes motivarte para conseguir un rendimiento alto en el billar.

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¿Qué es la motivación?

Además de ser el motor que te va a hacer moverte a la mesa de entrenamiento, se trata del deseo de empezar o continuar con una actividad. Todos tenemos una serie de razones por las que jugamos a snooker, pero también hay otros motivos que nos invitan a ir menos al club (o a no ir directamente).

Generalmente, la principal motivación para jugar a snooker es la diversión que proporciona. Probablemente inspirado por lo que has visto en televisión, crees que tienes unas aptitudes para hacer algo parecido, o al menos intentarlo. En una disciplina tan exigente como el snooker, disfrutar del proceso de aprendizaje es clave para no quedarse en el camino. Es crucial contar con unas buenas pautas de entrenamiento que permitan quemar etapas en el orden adecuado, en lugar de quemarse por una mala planificación.

La motivación puede ser de dos tipos:

  1. Interna: juegas por pura diversión, para relacionarte con personas con tu misma afición, por la satisfacción de mejorar y dominar una disciplina, por el orgullo del progreso en tu juego.

  2. Externa: conseguir premios (dinero o trofeos) y reconocimiento por parte de tus amigos, familiares, prensa, público, etc.

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Generalmente, la motivación interna suele jugar un papel más importante en el jugador de snooker, pero la externa se puede canalizar para ayudar a saber en qué punto de la progresión te encuentras. Es decir, puede que no te importe tanto haber ganado un torneo, pero te hace saber que tienes cierto nivel y que has sido capaz de vencer a tus rivales. Del mismo modo, para mantenerte motivado, las derrotas deben servir para aprender de los errores y seguir mejorando, no para derrumbarse y hundirse en pensamientos negativos.

Principales problemas de motivación

  • Falta de motivación: en un país en el que hay poca competición, puede ser complicado encontrar la razón por la que invertir horas de entrenamiento. ¿Para qué entrenas? “Para mejorar”. Ya, pero si no tienes esos baremos relativamente objetivos para medirte, es difícil definir si estás progresando o estancado. Suele darse en pretemporada o después de un mal resultado.

  • Exceso de motivación: efectivamente, lo opuesto también es negativo. Querer correr antes de saber andar es contraproducente. Para hacer centenas hay que hacer cincuentas, y para eso hay que meter muchas bolas entrenando. De hecho, hay jugadores que enchufan todo cuando están solos y se vienen arriba cuando compiten, pero hay que tener en cuenta que el rival también juega y controlar los impulsos.

  • Motivación negativa: son muchos los jugadores que tienen miedo a ganar, a perder, a lo que digan los demás, a jugar contra un rival al que creen superior… Esos pensamientos limitan la habilidad del jugador y los resultados se resienten.

Para evitar esta serie de problemas, hay que recordarse a uno mismo que el snooker es divertido. Si no lo es, hay que hacer algo para cambiarlo. Y eso afecta tanto al entrenamiento como a la competición. Evidentemente, oirás muchos consejos sobre lo que puede beneficiar a tu juego, pero lo cierto es que cada persona es un mundo y hay que adaptarse para tener una manera de trabajar provechosa.

Asimismo, una segunda opinión viene bien especialmente en épocas de bloqueo y negatividad. De nada sirve practicar los ejercicios que ves por Internet si estás repitiendo un fallo técnico o ejecutando con una mala predisposición psicológica.

Marcarse objetivos

Independientemente de cuál sea tu nivel, una de las claves para mantener la motivación es ponerse unos objetivos a corto, medio y largo plazo. Estos deben ir acordes con la habilidad, el tiempo de mesa, el entorno, etc. Por poner un ejemplo, quien lleve jugando dos meses, dos horas a la semana, no puede esperar hacer centenas por arte de magia.

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Al marcarte un objetivo, eres consciente del punto en el que estás y al que quieres llegar. Para ello, debes trazar un camino (número de horas de entrenamiento, competiciones, clases, ejercicios…). Contar con parámetros objetivos como los comentados de los resultados en torneos o la progresión en breaks sirve para tener claro si se cumple o no.

Del mismo modo, estos objetivos pueden basarse en un resultado (ganar o perder) o en el proceso. A medio-largo plazo puedes darte cuenta de que una derrota no siempre significa que no has progresado, ya que es posible que en aspectos técnicos y psicológicos hayas mejorado pero, por otras razones, que el resultado no haya acompañado. Para marcarse objetivos que realmente fomenten la motivación y mejora del jugador de snooker deberían ser específicos, cuantificables, factibles, realistas y con una fecha límite. Lo ideal es aprovechar la pretemporada y valorar cuál va a ser el tiempo de entrenamiento, el número aproximado de torneos en los que se participará, especificar en qué se quiere mejorar y cómo se valorará si en el periodo en cuestión ha habido progresión o no. Si quieres ayuda en este sentido, ya sabes dónde encontrarme.

El ejemplo de Mark Selby

Probablemente, uno de los jugadores más duros mentalmente es Mark Selby. Ahora lo tenemos por un absoluto triunfador, con títulos en los grandes torneos y habiendo demostrado que puede destruir psicológicamente a sus rivales. Ya en 2008, después de llegar a su primera final en Crucible y días antes de ganar el primero de sus tres Masters, hablaba así sobre lo que le motivaba para meter horas y horas de trabajo en la mesa de entrenamiento:

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“Es sencillo, quiero ser el número 1 y la única manera es meter horas cada día. Para mí no es difícil porque lo disfruto, no me aburro. No solo es lo que tengo que hacer para llegar a mi objetivo, sino que además es lo que quiero hacer.

Si estoy solo, practico diferentes ejercicios y me pongo objetivos. No paro hasta que los consigo. Necesitas disciplina y objetivos para entrenar bien. También juego con otros para desarrollar el instinto competitivo, porque quiero ganar siempre. Sé que es solo un entrenamiento, pero si ganas te da confianza y te prepara para cuando llegas al torneo.”

Lógicamente, solo con motivación no consigues buenos resultados; debes entrenar otros aspectos del juego como la técnica, la táctica, la selección de tiro, etc. Pero no hay duda de que si te mantienes motivado, mejorarás la calidad de las horas de entrenamiento y el hambre de triunfos te hará rendir mejor en los torneos.

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